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Editorial
Una
bala perdida que
hay que investigar
Mantener una línea
informativa crítica
pública a través
de los medios de comunicación
en todos los gobiernos y contra
todos los sectores sociales,
empresariales, políticos
y económicos, implica
una excepción en la
capital dominicana y cualquier
provincia del país.
El Lic. Marino Zapete Corniel,
periodista puertoplateño,
de Sabeneta de Yásica,
específicamente, establecido
en la ciudad primada de América,
profesional de la comunicación,
trabajador para varios medios
y productor de programas diversos,
radio y televisión,
ha sido un hombre de una línea
invariable, siempre al servicio
de los mejores intereses del
pueblo, sin miedo, sin temor,
con la capacidad que le caracteriza,
pero además, con la
responsabilidad que debe mantener
un hombre que se respeta por
el valor puesto a prueba y
tener suficiente calidad moral
y fuerza para defender lo
que dice o escribe. Muchos
no han soportado su línea
informativa, analítica
y comentarios, no solo del
sector privado, sino también
público, entre los
que se encuentran encumbrados
funcionarios oficiales del
pasado y presente gobierno,
hasta llegar al pasado Presidente
de la República Hipólito
Mejía que ordenó
que fuera investigado por
haber denunciado la utilización
de recursos del Estado de
la construcción de
una vivienda de su propiedad
de Jarabaco. El padre de Marino
Zapete, don Cipriano Zapate,
de 82 años, recibió
la penetración de un
disparo en la nuca mientras
se encontraba en la galería
de su residencia, la que no
penetró desde arriba,
sino que llegó lineal
hasta el cuerpo del anciano
enfermo, se dijo que se trató
de "una bala perdida",
que está muy de moda
en el presente año,
pero sería saludable,
para el gobierno y ciudadano
en general, que se profundice
con una investigación
a fin de establecer la verdad
del hecho, para evitar elucubraciones,
especulaciones e insinuaciones,
ya que son mucho los periodistas
que ejercen la profesión
u oficio confiados en lo establecido
por la Constitución
y las leyes adjetivas, sí
algo ocurriere en medio de
la garantía del ejercicio
libre, sin presión,
sin cortapisa, sin temor ni
miedo, a un periodista, comunicador
en general o en su defecto
a su familia, variaría
el ejercicio a partir de ahí,
pues no habría seguridad
para padres, hijos, esposas,
hermanos y otros familiares
de los comunicadores que serían
blanco fáciles para
cobardes que no tienen la
razón y mucho menos
el valor para enfrentar con
la verdad y mucho menos al
valiente periodista que basado
en hecho y realidades, partiendo
de un base irrefutable dicen
la verdad a través
de los medios de comunicación.
Una investigación y
dado a conocer su resultado,
no importa cual fuere, tranquiliza
la gran familia, la sociedad
misma y con ella también
a todos los dependientes de
periodistas y comunicadores
en general y el gobierno puede
continuar diciendo por los
cuatros puntos cardinales
nacionales e internacionales
que aquí se respeta
el libre ejercicio de la libertad
de expresión y difusión
del pensamiento.
Mal de Todos
No hay razón para
la continuación del
mal en forma olímpica
y responsable. Se ha institucionalizado
que las convocatorias para
cualquier actividad comienzan
con horas dominicanas para
afianzar que se trata de una
actividad que se convocara
para las ocho y comienza media,
una y hasta tres horas después.
Muchos periodistas ya no son
enviados a las ruedas de prensa
que convocan organizaciones,
funcionarios y particularmente
políticos, dado el
hecho que por no poder cumplir
con la programación
no se cumple con uno ni con
el otro si el primero no comienza
al tiempo señalado.
El político que debe
ser el modelo a seguir, debiera
cuidarse más que todos,
especialmente en la convocatoria
a rueda de prensa y las manifestaciones
o encuentros con sus seguidores,
a los cuales también
invitan a los periodistas.
En las primeras convocatorias
hechas por los perredeístas,
se ha anunciado una hora y
se comienza dos y hasta tres
horas después, lo que
provoca que muchos decidan
marcharse por cansancio o
desesperación. Si la
muchedumbre no está
presente cuando va a comenzar
oficialmente el acto, no es
culpa de ellos, sino de los
organizadores y vale decir,
los líderes que son
los perjudicados directos.
Por lo que les exhortamos
a programar para la hora que
puede cumplir y tratar de
hacerlo con la cantidad de
personas presentes, es mejor
curarse en salud y que luego
una gran mayoría deje
de asistir para evitar inconvenientes
por el incumplimiento que
caracteriza a todos los actos.
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EDITORIALES
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Una
bala perdida que hay que investigar
Mantener una línea informativa crítica
pública a través de los medios de comunicación
en todos los gobiernos y contra todos los sectores sociales, empresariales,
políticos y económicos, implica una excepción
en la capital dominicana y cualquier provincia del país.
El Lic. Marino Zapete Corniel, periodista puertoplateño,
de Sabeneta de Yásica, específicamente, establecido
en la ciudad primada de América, profesional de la comunicación,
trabajador para varios medios y productor de programas diversos,
radio y televisión, ha sido un hombre de una línea
invariable, siempre al servicio de los mejores intereses del pueblo,
sin miedo, sin temor, con la capacidad que le caracteriza, pero
además, con la responsabilidad que debe mantener un hombre
que se respeta por el valor puesto a prueba y tener suficiente
calidad moral y fuerza para defender lo que dice o escribe. Muchos
no han soportado su línea informativa, analítica
y comentarios, no solo del sector privado, sino también
público, entre los que se encuentran encumbrados funcionarios
oficiales del pasado y presente gobierno, hasta llegar al pasado
Presidente de la República Hipólito Mejía
que ordenó que fuera investigado por haber denunciado la
utilización de recursos del Estado de la construcción
de una vivienda de su propiedad de Jarabaco. El padre de Marino
Zapete, don Cipriano Zapate, de 82 años, recibió
la penetración de un disparo en la nuca mientras se encontraba
en la galería de su residencia, la que no penetró
desde arriba, sino que llegó lineal hasta el cuerpo del
anciano enfermo, se dijo que se trató de "una bala
perdida", que está muy de moda en el presente año,
pero sería saludable, para el gobierno y ciudadano en general,
que se profundice con una investigación a fin de establecer
la verdad del hecho, para evitar elucubraciones, especulaciones
e insinuaciones, ya que son mucho los periodistas que ejercen
la profesión u oficio confiados en lo establecido por la
Constitución y las leyes adjetivas, sí algo ocurriere
en medio de la garantía del ejercicio libre, sin presión,
sin cortapisa, sin temor ni miedo, a un periodista, comunicador
en general o en su defecto a su familia, variaría el ejercicio
a partir de ahí, pues no habría seguridad para padres,
hijos, esposas, hermanos y otros familiares de los comunicadores
que serían blanco fáciles para cobardes que no tienen
la razón y mucho menos el valor para enfrentar con la verdad
y mucho menos al valiente periodista que basado en hecho y realidades,
partiendo de un base irrefutable dicen la verdad a través
de los medios de comunicación. Una investigación
y dado a conocer su resultado, no importa cual fuere, tranquiliza
la gran familia, la sociedad misma y con ella también a
todos los dependientes de periodistas y comunicadores en general
y el gobierno puede continuar diciendo por los cuatros puntos
cardinales nacionales e internacionales que aquí se respeta
el libre ejercicio de la libertad de expresión y difusión
del pensamiento.
Mal de Todos
No hay razón para la continuación del mal en forma
olímpica y responsable. Se ha institucionalizado que las
convocatorias para cualquier actividad comienzan con horas dominicanas
para afianzar que se trata de una actividad que se convocara para
las ocho y comienza media, una y hasta tres horas después.
Muchos periodistas ya no son enviados a las ruedas de prensa que
convocan organizaciones, funcionarios y particularmente políticos,
dado el hecho que por no poder cumplir con la programación
no se cumple con uno ni con el otro si el primero no comienza
al tiempo señalado.
El político que debe ser el modelo a seguir, debiera cuidarse
más que todos, especialmente en la convocatoria a rueda
de prensa y las manifestaciones o encuentros con sus seguidores,
a los cuales también invitan a los periodistas. En las
primeras convocatorias hechas por los perredeístas, se
ha anunciado una hora y se comienza dos y hasta tres horas después,
lo que provoca que muchos decidan marcharse por cansancio o desesperación.
Si la muchedumbre no está presente cuando va a comenzar
oficialmente el acto, no es culpa de ellos, sino de los organizadores
y vale decir, los líderes que son los perjudicados directos.
Por lo que les exhortamos a programar para la hora que puede cumplir
y tratar de hacerlo con la cantidad de personas presentes, es
mejor curarse en salud y que luego una gran mayoría deje
de asistir para evitar inconvenientes por el incumplimiento que
caracteriza a todos los actos.
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