(AGO
22 - AGO 24 2006)
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¿Involucionamos
?
MENA CASTRO
Voces autorizadas
de la sociedad dominicana, están de acuerdo con citar los
beneficios legados a nuestros tiempos, en cuanto a la contribución
de los gobiernos de fuerza que se sucedieron, en la construcción
de un Estado, mediante la dotación de un marco jurídico
adecuado, las obras de infraestructura, y la disponibilidad y calidad
de los servicios sociales que demandaban, especialmente, los que
menos podían.
Se cita la calidad y vocación del profesor de ayer, de la
instrucción que recibían los estudiantes, de la provisión
de leche a familias necesitadas, del desayuno escolar, de los ensanches
construidos de los que nos quedan el ensanche como el INVI, los
barrios con modelos tipos, los puentes más importantes, sistemas
cloacales, acueductos, sistema vial y otras tantas realizaciones.
Aunque con sus excepciones, se cumplían las leyes, se imponía
el respeto a los padres, ancianos, a los inspectores de escuela,
y un alcalde pedáneo, con un cuchillo al cinto, llevaba preso
a una cuadrilla de lugareños al cuartel que lo requería.
Contradictoriamente, conjuntamente con el progreso estamos experimentando
el más vil desprecio a las leyes que deben regir nuestra
sociedad. Las leyes se han tornado en letra muerta para distintos
sectores, según los intereses: el Gobierno y sus funcionarios
violan las leyes que prohiben cobrar impuestos sin la aprobación
del Poder Legislativo, las instituciones, no obstante recibir una
asignación presupuestaria que la aporta el contribuyente,
impone tasas exorbitantes por servicios que están dentro
de sus obligaciones, violan la ley de Presupuesto, la de Medio Ambiente,
la Municipal, la Constitución, el Código de Trabajo,
¡qué infelices deben sentirse los hijos de estos funcionarios!
Los ciudadanos no respetan las regulaciones de tránsito,
la propiedad pública ni los bienes del Estado, cada gremio
o sindicato impone su propia ley, los invasores de tierra hay que
premiarlos por delinquir, etc., puede ser que este comportamiento
explique el deterioro de nuestra juventud.
Los ricos explotan a los obreros, evaden los impuestos por ingresos
y practican el contrabando, especulan con los precios, etc.; las
llamadas transnacionales engañan a los usuarios facturando
los servicios telefónicos, electricidad, combustibles, medicina,
y otros, basta la prueba de los reportes de la Superintendencia
de Electricidad sobre comprobación de engaños a la
ciudadanía, lamentablemente las familias y especialmente
los hijos de estos intereses no se sientan miserables como debían
sentirse, porque su destino es ese, servir de relevo a los que han
hecho su fortuna esquilmando a los pobres.
Siempre he cuestionado las funciones incompletas del legislador,
tener que ser espectador impasible de violaciones que la Constitución
le dio el poder para corregirlas, pero no le dio los recursos punitivos
para hacer efectivo ese mandato.
¿Qué sentido tiene seguir aprobando leyes si no son
respetadas y castigados sus violadores? Se figura que la existencia
de un Poder Legislativo no es más que el cumplimiento de
un requisito para sustentar la existencia de un Estado Representativo,
democrático y con separación de Poderes.
La fragilidad institucional, la injusta distribución de la
riqueza, la falta de un sistema de educación de calidad,
la falta de mercado de trabajo y la mediocridad humana, han hecho
de los demás poderes del Estado caricaturas titiriteras,
para presumir de Nación y de un Estado de derecho.
Editorial
César
José, gobernador provincial
Proponerse alcanzar una meta y lograrlo, llena de satisfacción,
de orgullo, motiva a seguir hacia delante; al tiempo que se adquieren
responsabilidades que hay que cumplir sin poder eludirlas. La gobernación
provincial proyecta al incumbente, lo encumbra a la cima, siempre que
reciba el apoyo del gobierno central, distribuya atenciones a los ciudadanos,
sin prepotencias, sin creerse el Dios, el omnipotente, el infalible,
el que todo lo puede. Han triunfado varios desde esa posición,
pero otros que ha llegando en vez de sumar comenzaron a restar aunque
personalmente les haya ido bien, políticamente han fracasado,
no así frustrados, ya que ellos mismos han sido los responsables
al sembrar y cosechar.
No sólo la humildad garantiza el éxito, sino echar un
lado el grupismo político respondiendo a todos, y no a los que
en el mañana puedan servirle al gobernador. Incumbentes de esa
posición han observado una conducta errada, aunque entienden
actúan correctamente, porque obtienen ganancias, triunfos políticos
dentro y fuera de su organización, pero al final han tenido que
morder el polvo de la derrota, porque no sólo se gana con ser
popular o lograr una meta; en el mundo político, empresarial
y social también se planifican propósitos y objetivos,
en política no todo se gana a corto plazo, sino en el tiempo
preciso, y para ello no debe ni puede haber desesperación porque
finalmente todo el devenir será el resultado de lo que se ha
hecho y la preparación del individuo sin desesperarse para alcanzarlo.
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