(AGO
22 - AGO 24 2006)
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Umbrío
por la pena, casi bruno
Franklin Álvarez
Estoy casi
seguro que la gran mayoría de los que leyeron este título
no lo entendieron. Cuando esto sucede, inmediatamente se rompe la
comunicación, y como consecuencia se abre una brecha, una
sima, hay una ruptura. Entender viene del latín intendere,
y sencillamente significa comprender una cosa. La solución
que Jehová le buscó a la obstinación de los
hombres que emprendieron en Babel (que viene del hebreo balal,
y significa trastornado o confundido) la
construcción de una torre que llegara al cielo, fue hacerles
que hablaran diferentes lenguas. De ahí el nacimiento de
los diversos idiomas. De ahí la confusión y el desastre.
Pero lo triste de este caso, es que esta expresión está
en español, que es la lengua con la que nos comunicamos en
nuestro amado país, todos los días.
Me atrevería a apostar, que no llega al uno por ciento los
alumnos de nuestra ciudad, que puedan desenredar esta tripa, y si
les interrogo sobre el autor del verso, me atrevería a incluir
también a los alumnos universitarios y sus profesores, y
dudo que el porcentaje suba de manera significativa.
¿A qué viene este largo preámbulo? Desde hace
unos días dos buenos amigos vienen disputando en torno a
qué hacer con el busto del Dr. José Francisco Peña
Gómez. Wady Musa y Mirna Santos, representando a los dos
más grandes partidos políticos del país, gastan
tiempo y recursos mentales, en un asunto anodino, que ni le añade
ni le resta en lo más mínimo a los problemas más
acuciantes de nuestra ciudad ni de nuestra nación. Porque,
¿qué tiene esto que ver con el estado de nuestra educación
o de nuestra salud, por ejemplo? ¿Mejora esto el estado de
inseguridad ciudadana o da respuesta a la interrogante de si es
correcto nuestro modelo de desarrollo que ha puesto todos los huevos
en la canasta del turismo de sol y playa? El ser padre de nuestra
democracia, no debe ser de orgullo para nadie, por razones obvias.
Sólo la pobreza deja fuera del disfrute de un bienestar mínimo
a más del 50% de la población. Es como el hombre que
tiene dos hijos, uno come bien, pero el otro pasa hambre. ¿Puede
ser considerado ese sujeto como buen padre? ¿Debería
ser motivo de orgullo para su familia?
Dicen los historiadores que en Bizancio, mientras los turcos estaban
a punto de tomar la ciudad, los eruditos debatían acaloradamente
en torno al sexo de los ángeles. Creo que más que
una brecha digital, como tanto lo ha proclamado nuestro Presidente,
lo que nos separa de los países del primer mundo es la incapacidad
de leer y escribir. No es la imposibilidad de conectarnos con el
intrincado mundo de la Internet y que nadie me hable de que
hay internautas hasta en los barrios marginados, porque una cosa
es usar este recurso para todos tipos de chateos frívolos,
juegos insulsos y pornografía de la peor jaez, y otra muy
diferente es utilizarlo para adquirir conocimiento -, reitero es
el desconocimiento del lenguaje. Aquí más que computadoras,
lo que hace falta es que se vuelvan a distribuir las famosas cartillas
para alfabetizar. En el informe Quedándonos atrás:
Un informe del progreso educativo en América Latina, publicado
en el 2001 por el PREALC, de los 13 países latinoamericanos
cuyos niños del cuarto grado participaron en el Primer Estudio
Internacional Comparativo, los dominicanos sacamos las peores notas.
Aun los niños capitaleños sacaron peores notas en
lenguaje que los niños campesinos de Cuba, Chile, Argentina,
Brasil y Colombia, y sólo tuvieron mejores notas que los
niños campesinos de Perú y Bolivia, y esto sólo
porque el castellano es su segunda lengua.
Por tal razón, aquí y ahora, mientras los políticos
de la ciudad debaten sobre el destino del busto de Peña Gómez,
desde mi ventana, al contemplar mi patria bien amada, estoy como
el poeta español Miguel Hernández (1910-1942): Umbrío
(sombrío, umbroso) por la pena, casi bruno (de color negro
u oscuro)".
Editorial
César
José, gobernador provincial
Proponerse alcanzar una meta y lograrlo, llena de satisfacción,
de orgullo, motiva a seguir hacia delante; al tiempo que se adquieren
responsabilidades que hay que cumplir sin poder eludirlas. La gobernación
provincial proyecta al incumbente, lo encumbra a la cima, siempre que
reciba el apoyo del gobierno central, distribuya atenciones a los ciudadanos,
sin prepotencias, sin creerse el Dios, el omnipotente, el infalible,
el que todo lo puede. Han triunfado varios desde esa posición,
pero otros que ha llegando en vez de sumar comenzaron a restar aunque
personalmente les haya ido bien, políticamente han fracasado,
no así frustrados, ya que ellos mismos han sido los responsables
al sembrar y cosechar.
No sólo la humildad garantiza el éxito, sino echar un
lado el grupismo político respondiendo a todos, y no a los que
en el mañana puedan servirle al gobernador. Incumbentes de esa
posición han observado una conducta errada, aunque entienden
actúan correctamente, porque obtienen ganancias, triunfos políticos
dentro y fuera de su organización, pero al final han tenido que
morder el polvo de la derrota, porque no sólo se gana con ser
popular o lograr una meta; en el mundo político, empresarial
y social también se planifican propósitos y objetivos,
en política no todo se gana a corto plazo, sino en el tiempo
preciso, y para ello no debe ni puede haber desesperación porque
finalmente todo el devenir será el resultado de lo que se ha
hecho y la preparación del individuo sin desesperarse para alcanzarlo.
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