Política y Politiquería

Miguel Batista

Nos parece saludable a nuestro humilde entender compartir con ustedes lo que dicen los dicicionarios de estos dos vocablos tan manoseados. Así leemos que la política es el arte de gobernar; es la actividad de los que aspiran a regir los asuntos públicos. Politiquería. Es la forma mezquina de manejar la política en donde reina la intríga. Existen personas que tienen claros sus objetivos en cuanto a su incursión en la política; saben y están conscientes de que en países como los nuestros a un político se le presentan problemas todos los días, y a menudo varias veces al día como ocurre en el caso de un enfermo que debe ser operado de uregncia y sucede que ni él, ni sus familiares tienen los medios para operarlo; se puede dar el caso también del niño que no tiene libros para estudiar; o la falta del ataúd de un muerto.
Cada vez que ocurren estas situaciones el dirigente dominicano tiene que ingeniárselas para buscar la solución. la realidad de todo esto se debe a la estructura interna de nuestra sociedad. El líder es un dirigente que debe asistir a una parte del pueblo con la ayuda de otros líderes, debe captar el sentido de los hechos, debe tener conocimientos y sensibilidad para darse cuenta cuando la defensa de sus parciales es de conquista política o cuando es de consquista social. Si ignoramos estos principios caeremos en asistir al triste espectáculo que se escenifica en ambas cámaras, donde se libra una lucha política descarnada por el control de los estamentos de la Junta Central Electoral.
Hacer política sin serenidad, sin sentido, sin responsabilidad es politiquería. La gente conoce la casta de los politiqueros, pero es anestesiada cada cuatro años por el bombardeo propagandístico. Sin ambergo hay que comprender que la política es un fenómeno inherente al ser humano que se le compara con la religión, la música y los deportes. Es innegable que en este país existen personas que hacen ejercicio digno de la política; pero al parecer un grupo muy reducido según se refleja en la expresiones de los propios líderes. La corrupcieon se detiene en la puerta de mi despacho, 9 de cada 10 dominicanos, es mejor pagar que matar.
La conclusión de estos comentarios que he compartimos con ustedes es que trate de inscribirme en un partido político llámese PRD, PLD o PRSC, pues sino lo hace será un idealista, poco práctico, un soñador. Si no lo hace nadie le dará un empleo como en las escuelas públicas aunque le sobre capacidad; si va a la cárcel y no tiene dinero para salir se pudre en ella; pero también estará ausente de las agradables brisas que acarician a las personas que por su trabajo ocupan de manera merecida funciones en el tren gubernamental.