Miles
esperaron en las calles la llegada del Nuevo Año
Daniel
Ciriaco
Las
iglesias, las casas y los principales lugares de encuentros y diversión,
fueron los puntos escogidos por las personas para esperar el año nuevo,
donde la oración a dios, el sancocho y las bebidas, estuvieron a la orden
del día.
La gente se olvidó por completo de los malos momentos
que dejó el pasado año 2002 y como si se estuviera viviendo en un
país donde los problemas no existían, comenzaron a celebrar la llegada
del 2003 desde bien temprano de la noche.
Los principales oficios religiosos
comenzaron a celebrarse pasadas las diez de la noche y llegada las doce de la
madrugada, el abrazo entre los creyentes fue unánime, pues le daban gracias
a Dios por permitirles poder recibir un nuevo año llenos de felicidad y
completa salud.
Esto contrarrestaba a lo que era la forma de celebrar de las
personas que a pesar de decirse creyentes, optaron por esperarlo en sus hogares,
disfrutando de sabrosos sancochos o ingiriendo bebidas alcohólicas desde
bien tempranos.
En esta parte de la celebración, la forma de disfrutar
la llegada de un nuevo año fue distinta, como de costumbre, los abrazos
no se hicieron esperar, mientras que los fuegos artificiales, adornaban los cielos
con sus luces de colores.
Algunos disparos de armas de fuego fueron hechos
por personas inescrupulosas que no distinguen en medio de la borrachera la diferencia
entre los fuegos artificiales y el peligro que las balas representan, por suerte
y gracias a Dios, nadie salió lesionado en esta oportunidad.
Los parques
fueron otros de los lugares favoritos de encuentros, en el parque frente a los
bomberos, desde bien temprano se prendió un anafe y en el mismo una gigantesca
paila daba inicio a lo que serÌa la realización de un sabroso asopaó
de pollo que permitió a los presentes disfrutar de un año nuevo
distinto.
El pasado año 2002 fue uno de los más duros para la
economía dominicana, no sólo la devaluación de peso matizaron
sus últimos meses, sino que a esto se le sumaron otros problemas que conllevaron
a que las condiciones de vida de los dominicanos no fueran tan halagueñas.
A
esto se le sumó los constantes escándalos que envolvieron la administración
del gobierno del Hipólito Mejía y la falta de coraje de parte de
las autoridades como para poder enfrentarlos con gallardía y lograr que
la corruptela como le llama el presidente fuera sancionada hasta las ultimas consecuencias.
El
turismo, no tuvo su mejor momento, pues no sólo cerraron algunos hoteles,
sino que conllevó a que cientos de empleados perdieran sus puestos de trabajo
y en la actualidad todavía muchos no se han podido levantar de la crisis
que los arropó.
Se espera que este 2003 que se inicia sea distinto y
que los problemas que existieron en el pasado, sirvan de ejemplo para que no se
repitan en el presente y sobre todo que cada dominicano pueda tener la dicha de
tener acceso a los servicios fundamentales para su buen vivir y que pueda alcanzar
los artículos que en últimas instancias se volvieron inalcanzables
para los m·s necesitados.